México 2017

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México es un gran país, más  de 120 millones de habitantes, 127 para ser más exactos. Tratemos de imaginarnos un país con el 70 % de la superficie  de la Argentina, pero con tres veces más población.   Están un poco más apretados que nosotros, se nota y se siente. En algunos momentos, recordé mis días en el sudeste asiático.

Su pasado precolombino,  todavía vive en su sangre, sus  orígenes vienen de  la tierra, no como nosotros, que lo tenemos en los barcos, se palpa. Somos distintos.

Hay muchos Mexicos, lamentablemente no los conocí a todos. No tengo duda que en mis próximos viajes, gracias a Matías permanecerá, como mínimo 3 años, lo haré.

Creo, que  nadie  de turista, se pasa tantos días en DF; pero mi mezcla de visita de padre y turista, me retuvo en DF más de dos semana. Lo sufrí y lo disfrute, pero con esa tranquilidad de que no es lo que tengo que vivir todos los días.

Mi excursión a Taxco y Cuernavaca, en día muy especial, el del patrono Joan Sebastián, me permitió en ver ese México del interior campesino, donde la religión católica se mezcla con las tradiciones de sus pueblos originales. En algún momento me pareció reconocer a aquellos campesinos  que aparecen en la serie del Zorro. Pero no lo encontré a   Diego de la Vega, ni a sus morenas acompañantes.

Mi excursión hacia la costa maya,  que no la pude reconocer después de 25 años de ausencia, me transporto a otro mundo. Una zona, que  todos los años recibe  más  turistas que  todo Brasil, solo en 150 km de costa, pero a pesar de todo,  sigue teniendo su encanto. Pero casi no es México, es el lugar donde los “gringos”, o los que por unos días quieren ser gringos, viven a un nivel que no lo pueden hacer en su  país.

Las visitas a las ruinas de Tulum o Chichez Izta, pueden hacerle despertar esa intriga, ese deseo, de saber más de todo lo que fueron  las culturas precolombinas, pero me queda la duda, si la margarita de “all inclusive” no se las apaga.

Mis vivencias sobre México, las he plasmado en tres escritos, que como siempre digo,  quizás solo son para mí, para poder ordenar mis recuerdos, que para Uds.

En DF

 

Todos mis viajes comienzan igual, la DSCN1974línea C hasta la terminal, para tomar el bus que me lleva al aeropuerto, ya sea Rosario, Córdoba, Buenos Aires o Asunción. Después, cuando paso por el primer free shop, le recuerdo a una vieja amiga, que estoy circulando por la galería de esos perfumes que ella sueña. Yo digo que lo hago por cábala, pero seguro que algo de maldad debe haber en mis mensajes.

Así comenzó mi viaje a México, el bolso estaba pesado, a pesar de que toda mi ropa era dos pantalones, dos camisas, dos remeras, un polar, mi vieja campera Timberland, compañera de  todos mis viajes, 2 mallas, calzoncillos, medias, zapatillas  y un par de ojotas. Esto ocupaba muy poco espacio, porque esta lista incluía lo que llevaba puesto y lo que tenía en mi mochila  de mano. Todo lo demás envíos a los emigrados; en Córdoba se sumaron dos botellas de Fernet y un tapado de Emi, que pesaba como una armadura. La balanza acuso más de 25 Kg, mire hacia otro lado haciéndome el estúpido, y paso.

El viaje  fue perfecto, antes del medio dia  de  ese mismo viernes estaba tocando el timbre en Uxmal 93. Salió un grito del portero, VIEJOOOOOOO!, no sé si le pude responder,  la garganta se me cerró. Los ojos aflojaron.

Bajo corriendo los cuatro pisos, me dio un fuerte abrazo. Recién ahí sentí que comenzaba m viaje. Mi primera meta se había cumplido. Esa tarde fue nuestra, sabía que hasta el 7 de abril, casi no lo iba tener,  tenía que entregar sus trabajos de fin de trimestre. Tratamos de ponernos al dia.

El fin de semana mi guía fue Emi, nos pateamos todo el Zócalo, de punta a punta el paseo de la Reforma, terminamos en Coyoacán. En las puertas de Museo de Frida  Kahlo. Llegamos tarde, además fin de semana, es imposible entrar. Metro bus y subte fueron mis medios de transporte. Comencé a transformarme en mexicano.

El lunes ya solo, me encamine a primera hora hacia el ZOCALO, me encontré con la gran sorpresa que todo el circo que se había montado el fin de semana, había desaparecido. Fui al centro de la plaza y comencé a mirar hacia los cuatro costados. Sentí algo distinto, las paredes transmiten, la gran bandera del centro de la plaza, sentí que me daba la bienvenida. No me cabe la duda estoy en México. Veo la catedral torcida, los terremotos y suelo arcilloso, han hecho su trabajo. O quizás sean los aztecas, que indignados por que los españoles construyeron sus templos sobre los suyos, hoy aflojan sus bases para volver a renacer.

Me quedo casi una hora en la plaza,  siento algo. Fue la única que la vez que la vi vacía. El intendente siempre la tiene ocupada  con algo. Tuve suerte de levantarme temprano ese lunes, ya estaban preparando otro evento.

Me trepe al bus de dos pisos, ese que hay en todas las ciudades, y comencé  mi city tour. El sol se sentía, a 2200 metros, ya  casi no tiene filtros.

Mi primera parada  fue  en Palacio de  Bellas Artes, una obra que no hubiese desentonado en  ningún país de Europa. Todavía en ese momento, México, miraba al viejo continente. Lo que Porfirio Díaz, soñó para festejar el centenario de independencia  de la mano Adamo Boari, quedo envuelto en la  gran convulsión que represento la revolución mexicana y sus años posteriores. La  obra se terminó recién 30 años después, pero  el mármol de Carrara y el estilo neoclásico, fue remplazado por mármoles nacionales y su estilo interior se transformó en Art de Code. Ya el país,  había empezado a mirar para su vecino del norte.

El interior del palacio me impacto, había desaparecido el blanco, para ser invadido por mármoles  con  vetas de marrón  cubriendo las paredes.  La guía  se esmera en explicarme los murales de Diego Rivera y de Siqueiros, cuando más los miraba,   más vía  muerte y luchas. Olmecas, aztecas, españoles, franceses, gringos siempre entre ellos luchas y sangre. La muerte, está presente en la sociedad mexicana.

Salí del Palacio, para continuar mi recorrida, no puede de dejar de ver el edifico de correo, también obra de  Adamo. Ya se me empezaban a mezclar los tantos.

Me vuelvo a subir la bus, llegamos al paseo de la Reforma, me sale de adentro, “un gracias Maximiliano”, pero muy despacio para que ningún mexicano me escuche. Se nota la presencia de un paisajista francés, esos que Napoleón desparramo por el mundo. Después me entero que se llamaba Alios Bolland.  El paseo de la reforma, en su momento paseo de la Emperatriz, lo hizo construir Maximiliano a pedido de ella para que el llegara más rápido desde  la sede de gobierno al castillo de Chapultepec. Se ve que Carlota lo esperaba muy ansiosa.

El castillo,  la  antigua residencia  de verano de los virreyes,  construida a fines del siglo XVIII, fue el lugar elegido por el emperador para su residencia. No fueron mucho más de 3 años en los que Maximiliano fue emperador de México, pero quedo su influencia. Desde su mirador,  no puedo de dejar sentir una sensación de poder, estoy cien metros sobre la cuidad. Mi vista se pierde entre las casas, y en ese smog, que muchas veces acompaña a DF. Que bien elegían los lugares nuestros ancestros.

Vuelvo al paseo de la Reforma,  me llevo por delante el Museo de Nacional  de Arqueología. Desde la entrada me impresiona.  Poco que se  de los olmecas,  los aztecas o los mayas, no importa, los muros y todo lo que encierran, te trasmite algo. Uno se siente chico, intrascendente, cuantos siglos de historia. A la salida me esperaban  unas esculturas Dalí, habían sido puestas, como una muestra itinerante,  sobre la avenida. Todas juntas, no salía de un asombro para entrar en otro. Las había prestado Slim, más de diez esculturas colocadas sobre la vereda,  traídas del museo de Soumaya. Su museo, con más 6000 obras de arte, que con rapto de humildad le puso el nombre de su mujer fallecida. Algo  impactante, tanto como el centro Pompidu, ese moderno que te orgullece por lo  que podemos hacer los humanos cuando la imaginación vuela.

Salí de los jardines de Chapultepec, siguiendo el paseo de la Reforma, comencé a ver el México de hoy, el que tiene plata, y la  gasta. Edificios de más 40 pisos, piel de vidrio, con un helipuerto en su terraza.  No uno, varios, más que varios,  no se pueden contar. Me sale el alma de ingeniero,  observo las estructuras, todo es admirable. Suelo 3 (arcilla) y  sísmico. Que desafío para los calculistas.  Todo es dinámico, varios edificios en construcción, maquinas piloteando de grandes magnitudes. Obreros soldando estructuras, a más de 100 mts de alto.  Esto ya tiene otro modelo, todo muy yanqui.

Cuando creí que todo se acaba ahí, fui hasta Santa Fe, otra locura de Slim donde los edificios se pelean por ser más altos, donde tienen sus bases las más famosas multinacionales del mundo, y en planta baja para demostrarnos su poder económico están las agencias de auto de las marcas más selectas Ferrari, Mc Laren, Porsche, tan selectas que Mercedes y Audi parecen para pobres. Sin embargo vemos a la gente que llena esas torres subirse a los bus, o los peseros para después de un par de horas llegar a sus casas. Uno más de los contraste que muestra este México. Pero no todas de esa torre, han podido vencer a los aztecas. El suelo las va absorbiendo, creo que con su ayuda, y tuvieron que ser abandonadas.

Fue toda la semana moviéndome por la ciudad, una ciudad de más de 20 millones. Descubrí los problemas de desplazarse, que ellos sufren, para mí solo eran una anécdota. Sentí la densidad humana  de la misma intensidad que en sudeste asiático, la gente vive y come en la calle. Tropecé con un pueblo amable con buena voluntad,  siempre me quería hablar en inglés, no me aceptaban como hispano parlante.

Un pueblo donde todavía más de un 50%  de sus habitantes es de los pueblos originarios, donde la religión se mezcla con los ritos ancestrales. Donde la Virgen de Guadalupe, esa que se le presento al indio Diego, tiene mucha más fuerza que el mismo Cristo. Donde la fe, si mezcla con los ritos, no nos asombra ver, en una misma calle,  un altar con  la virgen y un altar del culto a la muerte. La muerte algo que acompaña a los mexicanos desde su historia, con los aztecas, sus sucesivas guerras de la independencia, internas, con su vecino del norte, hasta en sus canciones, como esa canción de Juan Guerrero, que no sé porque de chico me la aprendí de memoria. Toda esta tradición de solucionar las disputas privando  de la vida al otro, hoy se ve reflejada, aunque escondida, en los  diarios. Solo en un fin de semana, descubrieron  cuarenta cadáveres en el estado de Guerrero por una disputa entre cárteles. Un periodista muerto, en el 2016 fueron 42, por escribir algo que no le gusta al poder, ya sea el oficial  o al clandestino. Una persona asesinada mientras miraba con sus hijos un espectáculo de ski en Acapulco, pero por encargo, no al boleo.

Me convenzo que las muertes son entre ellos, y camino tranquilo, como los millones de turistas que vienen por año a México.

El domingo antes de partir, me fui a despedir del zócalo, me encontré con una sorpresa, en la pared del poniente de la catedral, dos mexicanos vestidos de aztecas bañaban  con humos a los parroquianos, ningún gringo, que hacia una larga cola para recibirlos. Más allá dos mujeres, ya con atuendos actuales, hacían lo mismo con ramas verdes,  las frotaban por todo el cuerpo. Todo un rito para sacar los malos espíritus .Lo mismo que había visto en el mercado de Cuenca. Me imagino que será una tarifa más económica, las de estas dos señoras,  pero mis espíritus estaban muy tranquilos conmigo, ni intente acercarme nos vaya ser que le moleste el humo o sean alérgicos  a las ramas.

Me voy yendo del Zócalo, con una mezcla de ideas, no termino de entender este México, por un lado moderno, por otro aferrado a su historia, muchas veces precolombinas, a su vida y a sus muertes.

Esta madrugada comenzare mi vuelta, sé que esta noche cuando me este por subir al UBER,  le dé un último abrazo a Matias,  mis ojos se llenaran  de lágrimas, pero ahora con distinto sabor al de mi llegada, me quedare sin palabras,   volveré sentir esa misma intriga que cuando el ómnibus dejaba la terminal de  Cuenca. Puedo dejarlo solo???  Por eso, antes de llegar al aeropuerto, estaré  pensando en mi vuelta.

 Teotihuacán 

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A pocos kilómetros del Distrito Federal, están las pirámides de Teotihuacán.  Me subí a la kombi, casi como una obligación, “como no iba a ver las pirámides”, me dije?  Tenía mis dudas.

Pero ni bien arrancamos me encontré  con Jorge Balboa, nuestro guía, un tipo que tenía  formación  académica, nos empezó a hacer sentir el gustito de lo que íbamos a ver. Después me entere que el apellido de su padre no era Balboa, sino esos difíciles de los judíos del centro de Europa. Al llegar  su padre  a Lisboa, escapando del nazismo , el empleado de migraciones se lo cambio Balboa, un Pérez para los lusitanos. El otro era muy  difícil de escribir.

Nuestra primera parada fue la plaza de las Tres Culturas, nos empieza a comentando sobre la plaza,  pero termina hablando de la masacre  Tlatelolco. Allá en el 1968, unos días antes de los Juegos Olímpicos , una manifestación de estudiantes  de la UNAM termino en una masacre por  la represión del ejército mexicano. Nadie sabe cuántos murieron, nadie los pudo contar, nadie pudo sacar fotos.  El gobierno del PRI, el presidente era Díaz Ordaz, tapo todo. Diez días después comenzaron las Olimpiadas, como si nada hubiese pasado. Busco en mi cabeza que recuerdo, solo vagamente unos disturbios. Creo que se vendió internacionalmente como sí que querían impedir las olimpiadas. Se hicieron a  costa mucha de sangre.

Estoy  seguro que ninguno de  nosotros olvida   el “Mai” francés, también  manifestaciones estudiantiles, ocurrido pocos meses antes,  el mismo año, pero lo Tlatelolco con muchas más víctimas,  nadie lo recuerda. México, en ese momento, no formaba  parte de nuestro de mundo.

Dejo la plaza con un gusto amargo en la boca. Pocos días después, alguien me comento como había podido zafar de la masacre,  haciéndose el muerto entre los cadáveres . Empiezo a sentir que la vida no vale mucho, en México. Su pasado es sangriento, y su presente también.

Seguimos rumbo las pirámides, previo pasó por un “TOURIST shop”,  donde nos explicaron  cómo se hace el mezcal, interesante explicación, pero no me convenció el sabor,  sigo siendo hombre del malbec y del ron . El objetivo de este show, solo fue   sacarnos unos pesos,  con la venta de algunas artesanías.

Al fin llegamos a las Pirámides, poco nos pudo explicar Don Balboa, porque mucho no se sabe. No hay escritos de esa época. Así lo escuche en rato,  fundamentalmente   cual era la puerta del encuentro. Me  quedaron algunos conceptos,   son construcciones del siglo III al siglo VII después de Cristo,  que todas las pirámides  en el mundo, se encuentran entre ciertos paralelo norte y sur. Lo que me asombro fue  la  población de Teotihuacán,   llegó a los 200000 habitantes. Muchos más que cualquier ciudad del mundo “civilizado”, en ese momento. Después desapareció ,  desparramándose  su población por todo Mesoamérica,  dicen que la causa fue  el cambio climático. Vieron no hay nada nuevo bajo el sol. No hay historia escrita, así que mucho mas no sabemos, solo los que nos dicen los cacharros,  las construcciones y la imaginación de los antropólogos.

Empecé a caminar rumbo a la pirámide del Sol, a pesar dela compañía alegre de unos colombianos, voy sintiendo un silencio interior .La misma sensación que cuando estuve en Machu Pichu. Siento  que estoy  invadiendo  un territorio ajeno. La altura (2300 mts sobre el nivel del mar),  el calor, los 65 metros de altura, ni la pendiente de más de 30 grados, no fueron un obstáculo  para  trepar  la pirámide del Sol. Miro cada detalle de la construcción, como la habrán hecho, cuanto tiempo les llevo, no había Caterpillar, ni grúas,  ni retro en esos años. Me cuentan que las pirámides estaban revocadas y pintadas de rojo.

La vista desde arriba cautivante, no dan ganas de bajar. Quien sabe los que pesaban ellos, cuando subían a la cima? Habrán podido?, o era de acceso restringido?, son todas preguntas , sin respuestas. Hay que aprovechar que dejan subir, ya son pocas a las que se puede . Tulum, Chicen Itza , Tikal tiene las puertas cerradas,  solo se las puede ver desde su base. No es lo mismo,  desde arriba se siente algo distinto.  Me comentan  que desde la pirámide de la Luna , es mejor la vista.  Hacia allá parto,  el camino de que une ambas pirámides es imponente, ancho, parece la Nueve de Julio.  “La calzada de la muerte”  su nombre deriva de que  por ella circulaban los cortejos fúnebres  hacia la pirámide de la Luna,  ahí depositaban sus muertos.

El sol de la primavera me parte la cabeza, dicen que es el peor, en el verano vienen las lluvias y todo se refresca. De un solo sorbo me termino mi botella de agua. El calor,  no me puede impedir  subir a la pirámide de la Luna, la vista es imponente.  Se observa la magnitud de la pirámide del Sol, de todo el valle. A lo lejos e ven otros montículos  en el horizonte, dicen que son pirámides más pequeñas, hay cientos de ellas que todavía no se han destapado.

Me quedo mirando el horizonte, me  intriga el porqué, me invade la ignorancia y sé que nunca voy a  tener respuesta .

 

Basílica

 

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Ningún mexicano nos permitiría abandonar México , sin conocer  la  basílica de Guadalupe. Por las dudas, fui dos veces. Una con el  bus del city tur y otra a la vuelta de las Pirámides.

La historia del pastor Diego está muy metida en el sentimiento del pueblo, un país con tanta población indígena , necesitaba algo para afincar la religión católica entre ellos.  La Virgen de Guadalupe fue la herramienta.  Tanto es así que cuando se comenzó la construcción de la nueva basílica, vinieron albañiles de todo México a colaborar con la construcción, sin cobrar un solo peso,  solo solicitando un lugar para dormir ,  y tacos para su alimentación.

Las historias de las vírgenes siempre tienen algo mágico,  un pueblo,  por sus tradiciones  afincados a dioses  de distintos tipos, acepto la historia de Diego, y puso a la virgen por encima de todos ellos. Creo que en México son más “guadalupeños”,  que cristianos.

La Virgen ha estado  por encima de la lucha, muchas veces sangrientas, entre el Estado y la Iglesia que  abarco desde la independencia  hasta prácticamente todo el siglo XX.  Recién en 1992 , dos años después de la visita de Juan Pablo II a México, se restablecen las relaciones diplomáticas con el Vaticano.   Fueron 150 años de conflictos, vienen de la época que los indígenas eran dados en encomienda a la iglesia. Una forma de esclavitud, cuyo rechazo   fue motor de la independencia.

En la Basílica ,  podemos ver todo tipo de gente, todos con mucha fe, solo la excepción de algunos turistas extranjeros  que con  respeto miran el fenómeno .

El interior de la nueva basílica, es una obra de arte,  acogedora.  Son esos lugares que no solo te reciben, te acogen y te introducen en su mística.

Pedro Ramírez Vázquez , es él Le Corbusier  de la arquitectura Mexicana,  el creador de esta maravilla. Algo que  nos tiene acostumbrados ; son obras de su imaginación la UNAM, el estadio Azteca y esa construcción a la cual volvería todas las  veces que este a mi alcance,  el  Museo  Nacional de Antropología . Todos monumentos que identifican a México.

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Costa Maya

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No les puedo decir, lo  ansioso que  estaba  por ir a la Costa.  A mi razón de siempre, bucear,  le había sumado  volver  a un lugar que tenía un muy grato recuerdo, veinticinco años atrás había pasado una  hermosa semana de vacaciones en Cancún.

Matías  había comprado los pasajes  con la debida anticipación en Volaris,  nos salió lo mismo que ir en bus. Son más de 1500 km , lo que en avión lleva una hora y media, en bus  un día. Después,  hablando con amigos que viven en México, me comentaron que por razones de seguridad ellos hacen la mayoría de viajes en avión. Creo que el lugar más seguro de México es la Costa Maya. A nadie le interesa que se negoció se venga  abajo, todos los poderes el “legal” y el “real” le interesa que siga a pleno. Dicen que , en esos 150 km de costa, ingresan por año más turistas que en todo Brasil. Ahí todos facturan,  cuando hay tranquilidad, desde los hoteles, pasando por los servicios, hasta el  muy especial que te ofrece descaradamente la falopa,  “for  to blow”.

Ni bien llegamos al aeropuerto de Cancún, me di  cuenta que todo estaba cambiado. Me encontré  con un moderno aeropuerto, al estilo del primer mundo. Aquel  de las paredes marrones,  con un montón de puestos  de comidas , tortillas, tacos , y algunas  artesanías que te introducían de golpe en  México , había desaparecido. Les soy sincero, lo extrañe.

Nos subimos a un moderno bus, con destino a playa del Carmen. Ya se había hecho la noche, sobre se podía observar  una hermosa autopista de tres carriles por mano. No podía reconocer nada, todo había crecido en forma exponencial. Ya en el bus  nos ponen un video, del “Cañón del Colorado”, no digo nada , como afuera la obscuridad  es total, solo me quedada dormir o mirarlo. Esperaba ver algo local, pero les llego la “gringo manía”. Por suerte era interesante, se complementaba con algo que vi Discovery Chanel , y me copo.

Cuando llegamos a Playa del Crimen,  ya era de noche , más de las 8 pm. La ciudad explotaba, comenzaba la semana santa, era el lunes. Caminamos  con Emi y Matías, por la peatonal tratando de ubicarnos, y de comer algo. Esta vez no fue tacos, ni tortillas, optamos por algo más occidental y cristiano, un sándwich de Subway.

La peatonal reventaba gente, playa del Carmen no era esa aldea de veinte años atrás, a pesar   que no estaban sueltos los miles de turistas metidos de los “all inclusive”.  Abundan; la mayoría  de los huéspedes no salen  del límite de la barra más cercana.  Días más tarde una cordobesa radicada  en Playa, nos la describió de la mejor forma, al recibirnos nos dijo, “Bienvenidos a la Carlos Paz Mexicana”. Estaba en lo cierto.

El país había tenido en los últimos días  una serie de hechos de violencia. Además  Playa, en enero,  había tenido su serio conflicto,  por la disputa entre carteles  por los beneficios de la  fiesta electrónica, resultado unos 30 muertos. Como es costumbre, en ese país,   de eso no se habla. Ante esta situación , el gobierno federal quiso  transmitir seguridad a la población haciendo un despliegue de fuerza. Por la peatonal, personal de ejercito de a dos con  fusiles  más grande que FAL, por la calle convoyes  de cinco móviles. Una  conjunción de todas las fuerzas, municipales, federales y ejército o marina. Siempre en el  medio  un Hummer , con una ametralladora pesada, con un soldado en posición de tiro.  A mi más que seguridad , me daba inseguridad, si a uno se le escapa un tiro, no sé en que terminaba. No se los veía muy duchos en el manejo de esa artillería. No sé si para tranquilizarme o si porque  era verdad, me dijeron que tenían orden de no tirar.  Poco a poco me fui acostumbrando a ese despliegue, pero de cualquier manera  buscaba estar lo más lejos posible.

Al otro día salió el sol,  apareció la playa. Era el mismo color azul que yo recordaba. Todo lo otro se olvidó.  Hay que aprovechar, uno no está siempre en el Caribe.

Hice mi primer buceo, en Cozumel, no me toco el mejor  día, la visibilidad  no fue la que me esperaba. Lo destacado del día fueron  mis compañeras de buceo, parecía una excursión del PAMI. La mayor vino del hotel con el wetsuit puesto,  se me sentó a mi lado. Pensé “que previsora!”,   No comprendí  como lo aguantaba, el día estaba bravo.

Cuando el dive master comienza a comentar las características del lugar de buceo, nos cuenta la edad de nuestra compañera senior  82 pirulos, que tal!!. Pensé para mis adentro, todavía me quedan más de 20 años para bucear.

Eso sí cuando al terminó  el buceo, quiso subir al techo de la embarcación para calentarse, dos nos levantamos para ayudar, pero mejor dicho para atajarla, por se caía de la escalera marinera. Del agua la íbamos a sacar si había necesidad, pero  si se nos venía abajo del techo, seguro que no la armábamos más!

Pasamos unos  días fabulosos en la playa ,bien mexicanos,  comiendo tacos y tortillas, extrañando las milanesas , y el asado. Más la milanesas, está cambiando nuestra identidad, no??

Después de tres noches partimos hacia Tulum,  salimos un poco de la locura de Playa. Nos motorizamos, alquilamos bicicleta, y  me mate. Hacía años que no estaba todo el día andando en  una bici. Recorrimos varios  los cenotes, no me imaginaba los hermosos que eran. Pensé que la costa maya solo era mar.

Esa noche mientras queríamos hacer un asado, con Matías, debajo de una lluvia por momentos torrencial,  tuve el mayor calambre de mi vida. Quede tirado en el piso. Las consecuencias de mi motorización ecológica. Gracias a Matías,  que tenía conocimientos de cómo hacerme  elongar,  lo pude superar.

Obnubilado por el mar caribe, no le había dado importancia a los Cenotes. Algo espectacular,  el bucear en ellos meceré una crónica aparte.

 

Cenote  dos ojos

 

2 ojos

El buceo empezó como una locura de inverno, tratando de usar mi tiempo, se transformó en uno de esos buenos vicios. Después la suerte, y la decisión,  me llevo por distintas partes del mundo. Hoy mi bitácora tiene más de 50 Buceos. Muchas veces con amigos, muchas otras,  con compañeros que nos conocíamos arriba del bote,  y quedamos amigos al bajar.

Todos tipos de agua. Dulce, salada, cálidas, heladas,  traslucidas, opacas, cada uno de los buceos tiene su propio encanto.

De todas mis experiencias me quedo,  con el naufragio de Porto Gallinas, el  Blue Hole de San Andrés y el buceo de los Cenotes. Este último es algo completamente distinto, bucear en cavernas, no hay posibilidad de escape, prohibido para claustrofóbicos.  Uno ingresa por  una boca,  a partir de ahí desaparece todo lo que es luz natural. Solo nos quedan las linternas.  La misma sensación de un buceo nocturno. Cuando estas por dar el paso elefante o la maroma para atrás (maniobras para entrar al agua), te preguntas  que mierda hago acá. Pero una vez que te sumergís, todo cambia,  no estás solo en esa inmensidad que es el mar,  todas las luces de tus compañeros te acompañan.

Me había costado mucho coordinar con el operador, de casualidad,  cuando había ya casi había desistido,  la encontré a Brenda  en el Cenote Carabera, y pudimos cerrar el buceo

Llegamos con la camioneta hasta el Cenote Dos ojos, cargamos nuestros dos ojosequipos, hasta la entrada del cenote, hubo que  volver a buscar el otro tubo, para la segunda inmersión.  Eran más de 30 metros , los que había que subir.

 

Nos equipamos,  probamos nuestra  flotabilidad. Es importante, debe ser perfecta para poder mantener un nivel y no chocar contras las paredes. Todos queremos a esto los disfruten más personas.

Les comento,  en Cozumel  había tenido una mala experiencia con el regulador que me habían dado,  tuve que pedir auxilio a unos 15 metros de profundidad, en la primera inmersión. Estuve en duda de hacer la segunda, pero pedí el cambio de regular,  estuve  debajo del agua unos 50 minutos. Si arrugas, no volves a bajar nunca.

De cualquier  manera algo resquemor me había quedado, por el problema del regulador, así que lo revise  bien, al que ahora me toco,   parecía cero Km. Pero, era entrar  por una boca a una caverna inundada, por primera vez, “tiene su no sé qué”, mezcla de cagaso y adrenalina, que es tan lindo sentir, porque nos dice que estamos vivos.

Pero no había “tiempo para lágrimas”, controlamos la flotabilidad, probamos las linternas y adentro. Ni bien ingresamos, la poderosa linterna led de  Brenda, nuestra guía,   nos mostró un paisaje lunar, parecía la baticuava, nos olvidamos de todos nuestros recelos, y comenzamos a disfrutar. Lo único que me preocupe en buscar fue la soga amarrilla  que es la que te guía, y te permite salir sin guía.  Para algo sirven los cursos.

Fue algo extraordinario, dos buceos de 45 minutos , me quedaron las ganas de seguir.

 

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Ecuador 2014-2016

Ecuador, nunca fue un país que estaba en mis planes, lo asociaba a humedad, calor y selva. Quizás tomo un poco de interés en mi conocimiento, con las locuras de Jamil Mahuad,  cuando dolarizo la economía que lo  pusieron en las tapas de los diarios.

Pero la vida, como a Pedro Navajas, te da sorpresas. Cuando  Matias comento sus posibilidades ciertas de su traslado a Cuenca, me corrió un temor por todo el cuerpo. Y surgió la pregunta de siempre. Valdrá la pena el esfuerzo? Pregunta de padre, él , entre ansioso y asustado, preparaba sus bártulos para la nueva aventura.

Todo paso muy rápido, hasta obligo al hermano a apurar su casamiento debido partida-de-matias-2013 partida. El día siguiente al casamiento partimos para Córdoba, y esa misma noche COPA se lo llevo.

Mi primer contacto profundo con Ecuador, fue por Wikipedia, empecé a ver su geografía, los tres países en uno; soñar cuando lo volvería a ver a Matias, era octubre del 2013. Esperaba ansioso sus comentarios, sus fotos. Gracias a  Dios,  las comunicaciones, mail, skype y whatsapp, nos hicieron estar más cerca. Ya me había pasado con Dolores , cuando vivió en España. Que contradicción la distancia ayuda a acercarnos.

En septiembre de 2014, estaba en Ezeiza esperando el vuelo para Guayaquil, la niebla  y  la lucha de AA con LAN, nos dejó en tierra todo un día en Bs.As. Al final,  no se si no tuve suerte , mi pelea con LAN tuvo un muy buen resultado, un voucher de 300 dólares que me ayudo a volver en marzo de este año.

Mi llegada a Guayaquil fue a la madrugada, ni bien salí del aeropuerto, me recibió una masa de aire húmedo y cálido. Trate de recordar todas las instrucciones que había recibido, como preguntar, siempre preguntar antes,  para que no te vacunen.

Cuando llegue a la terminal terrestre (de colectivo) saque un billete de 50 dólares para pagar el taxi, y genere una conmoción.  El chófer,  tuvo que hacer una colecta entre sus colegas  para  darme el vuelto, 45 dólares. A  los pocos minutos estaba sentado en el bus partiendo para Cuenca, el sol estaba a pleno. Fuimos dejando la cuidad para internarnos primero en las plantaciones de caña,  luego plátanos y bananas. La primer parada fue en un puesto de frutas, aprovecharon los vendedores ambulantes para subir, una rosarina, que descubrí que había sido la ex novia de un amigo,  para bajar a comprar frutas, casi la dejan. Subió al bus casi con un cacho de bananas, yo recibí una de ellas. Inmediatamente que partimos, el acompañante de chófer repartió bolsas para los residuos, sino esto se iba transformar en un chiquero.

Después la sierra,  en menos de 50 km estábamos a 4000 metros, entre las nubes. El motor de ómnibus bramaba, no si para que el descanse o nosotros hagamos nuestras necesidades, pero   hizo una parada. Un hermoso mirador, sol, nubes, lluvia todo al mismo momento, cada vez que cruce las Cajas, me encontré con los mismo. A 4100 metros el frío se sentía,  ese calor húmedo de Guayaquil no existía, estaba para un  polar.  De ahí,  había que bajar hasta los 2600 metros que esta Cuenca, dejamos atrás la divisoria de aguas, de ahora en más todos los ríos iban a desaguar en el Amazonas. Enseguida comenzamos a ver verde, plantaciones en terraza, gente trabajando la tierra. Todo lo vago que es el oriundo de la costa, no lo es de trabajador el de la sierra. Ahí no se puede pescar, hay que sembrar. Vi cultivos de maíz  en parcelas de pocos metros cuadrados. Durante todo el descenso  nunca dejamos de ver una casa, son 17 millones de  habitantes  metidos en una superficie diez veces menor que la Argentina, con una importante zona de selva imposible a habitar. Todo para mí era novedoso, me traía a mi mente los alrededores de Cusco.

Mi compañera de asiento era una chola, vestida a la usanza de la sierra, como vemos en las fotos, polleras con multicapas, camisas y sobre sus hombros un abrigo, también,  multi  capas. Pero limpita, sin ningún olor.  Quise intercambiar alguna conversación pero fue imposible, hasta creí que era muda, o no hablaba castellano. En un momento se durmió, o entro en somnolencia. Así fue todo su viaje, pero cuando ya estábamos llegando a Cuenca, de entre sus ropas empezó a sonar un ring tone, vi que mi compañera escarbaba entre sus pendras, hasta que encontró el celular, un Nokia 1100, ahí por primera vez oí su voz. Me quede pensando “que buena propaganda para Nokia, que viene tan golpeada”

En pocos minutos más estaba en Cuenca, en Santa Ana de los Cuatro Ríos de Cdscn0237uenca, en la estación terrestre, una ciudad enclavada en un valle, recorrido por cuatro ríos que terminan en el Tomebamba. Una ciudad que si le sacamos la gente, sin ninguna duda decíamos que estábamos en España. Que locura, estos gallegos venir a fundar una ciudad, en  1557 en medio de las sierras. La locura de oro? la persecución de los incas?. Cuenca es patrimonio de la humanidad, sus calles estrechas, sus balcones  nos recuerdan su ascendencia hispana. La altura de los techos, me recuerdan que sus habitantes son muchos bajos, y que me tengo que agachar. Veo sus caras morenas curtidas por el sol, y sus fosas nasales  doble que las mías. A 2600 metros hay muchos menos oxígeno, hay que respirar más volumen. Lo sentí, y sobre todo es esas escaleras que me llevaban de la ciudad nueva al casco histórico.

Me baje del bus con todos mis bártulos, mire si la caja de vinos, que acarreaba desde hace dos días, estaba en perfectas condiciones. Los otros alimentos que traía, de lo más variados, desde chocolinas, alfajores Havana  hasta salamines picado grueso. El olorcito ya se sentía, por suerte en Guayaquil no había perros, sino mis embutidos hubiesen corrido serio riesgo.

Tome un taxi, le dije la dirección de donde iba, y el chófer no la reconoció. Le empecé a explicar en base a la información que tenia de las fotos y arranco. Paro el auto en una cortada cerca de la Tomebamba, y me dijo debe ser por acá. Baje mis bártulos, coloque sobre la extensión de la valija la caja de vino, me calce la mochila y con la otra mano arrastraba mi bolso rojo, compañero de cada uno de mis viajes. Me sentía casi un pulpo. Con la dirección en la mano, hice algunas preguntas a los parroquianos que pasaban. En ese momento me di cuenta que no me iba ser  fácil entenderme, así que opte por arreglarme solo. Treinta metros y encontré la dirección, presione  el timbre del portero eléctrico, el grito “LLEGUE”

Fin de viaje 2014

 

Mi viaje  se  está acabando, el fin de semana emprendo mi retorno. Fueron días muy intensos. Después de un año de solo tener contacto por mail o skype; el poder tomar un café, el levantarme temprano para comprar el pan, el cocinarle, el descubrir cada uno de los sabores de la cocina ecuatoriana de su mano, el escuchar sus  sueños, sus proyectos,  fueron sensaciones muy intensas;  me sentía  una Irish mámele.  No quedo tiempo para otra cosa.

Los días en la playa  fueron muy lindos, hasta pude un día darme el gusto de bucear, pero el sol, ese sol que quería ver acostarse sobre el Pacifico, no apareció. No si fue por la corriente de Humboldt o la del Niño, pero me lo quede esperando. Ya tenía en mis manos mi mojito, mi daiquirí, mi pisco sour, uno para cada atardecer,  pero me los tuve que tomar sin poder ver la puesta del sol.

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Pero la vida,  siempre da revancha, cuando empezábamos a subir la sierra de Cajas (4176 mts) para volver a Cuenca apareció  en entre las nubes. No estaba ninguno de los brebajes que tenia pensado acompañar la puesta del sol, pero lo mismo fue impresionante.

En vez del sonido del mar, estaba el bramar del bus,  tratando  de vencer los 4176 metros, las nubes se entremezclaban, generándose un arco iris. Todo cambiaba en cuestión de segundos, era un atardecer móvil.

salinas-3Pasamos el cerro, de golpe  todo se volvió obscuro, solo quedo el bramido del bus. En nuestras retinas, todavía permanecía ese atardecer  inesperado, no soñado, pero espectacular.

Los atardeceres tienen la particularidad de ablandar nuestros sentimientos, en este caso me hizo pensar en todo ese año que había pasado sin  la presencia de mi hijo. Como había sido mi vida, como con las herramientas que nos da la tecnología, había podido incrementar nuestro vinculo. Poco a poco fui recorriendo los días,  los meses, ahí aparecieron ese impulso que represento ganarle a la tecnología china, dos proyectos con el CFI, y muchas otros trabajos que aparte de  aportar pesos a los bolsillos, reconfortaron mi espíritu en un momento que uno esta mas por el bronce que por mangos, eso sí, sin descuidarlos.  Se fueron sumando muchas relaciones, el grupo de buceo, los condoritos, la peña de los jueves, la de Pablo , algunas  nuevas, otras recuperadas, otras fortalecidas y  otras perdidas.

De todas me quede con lo positivo, alguna vez  alguien me dijo que yo tenía mi vida solucionada, en su momento no me salió nada más que negarlo. Hoy entre los cerros, sin la copa que puede ablandar los sentimientos, llego a pensar que si, puede ser muy cierto. Este año  fue un buen año, gracias a todos los que estuvieron acompañándome, pero  fundamentalmente que siempre quise ver lo mejor de cada uno. Es así que pienso que el próximo será mejor.

Cuando en marzo- abril del 2015, en Puerto López, este  apoyado sobre la barra con un mojito, con la vista fija sobre el Pacifico, estoy seguro que veré la mejor puesta del sol de mi vida.

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Chill and grill

 

Cuenca era para mí una ciudad desconocida, es más, tenía más presente la Cuenca de España, que la de Ecuador.  A sus dos mil seis cientos metros,  el oxigeno escasea, los que venimos del llano no nos alcanzan  los glóbulos rojos , así que los primeros días la sufrimos.

La ciudad esta partida por rio Tomebamba, en la margen norte, previa unas señoras escaleras,  la ciudad vieja, y al sur, sin escaleras, la parte nueva de la ciudad. Matias vive ahí, cerquita a la 12 de abril y de unos de los tanto “redondeles” (rotondas).

Todas las mañanas caminaba por margen del rio, era un placer hacerlo acompañado por el ronronear del agua.  Mi reloj biológico seguía  con la hora argentina, mi actividad siempre arrancaba dos horas antes  que la de los lugareños. Mi recorrido,  terminaba en el Parque de la Mujer ,esperando que la panadería abra; una plaza grande con un circuito donde todos corrían o caminaban siempre en el mismo sentido.

Al verlos, recordé la conversación que había tenido con mi padre  un domingo en Concepción del Uruguay, asombrado por que la gente daba vueltas y vueltas a la plaza, después me entere que era “la vuelta del perro”, con mis ocho o nueve años, le dije “con solo caminar en sentido contrario a la misma velocidad que los que están circulando en la plaza.,  en dos cuadras ya conoceríamos a todos”. Creo que en ese momento, después de  ese análisis de velocidades relativas,  mi viejo se dio cuenta que no iba ser médico.

El Parque de la Mujer,  está rodeado por los edificios  más modernos de Cuenca, la Cámara de la Industria con sus doce pisos, a menos de 100 metros el shopping, el Planetario, la única forma de ver las estrellas en Cuenca, una ciudad de nubes constantes. En  una esquina de las diagonales se salen de la plaza, esta un moderno McDonald, con una gran cantidad de mesas en su interior, y en su exterior las clásicas mesas con sombrilla. Todo brillante, limpito, igual al de Londres o al de cualquier shopping.

Por la misma calle  a unos cien metros esta “Chill and Grill”, una hamburguesería, donde he comido la más rica de los últimos tiempos, jugosa, gruesa, rodeada de una salsa intrigante, donde se pueden ver hongos , pimientos, cebollitas y no sé cuantos otros aditivos misteriosos. Todo eso metido un pan de campo crocante,  traído a la mesa en una tabla de madera  a acompañado de unos papines al horno espectaculares, y por las dudas, para que no se escape la hamburguesa, clavada con un cuchillo a la tabla.

La logística mala, mas de 20 minutos, la cola larga, gente de todos lados esperando, los precios más caros  que Mc.

Ahí fue mi despedida de Cuenta, solo  falto una copa de Malbec para empujar todo y hubiese sido la noche. Mientras hacia  la cola, miraba el McDonald, vacio, ni la cajita feliz, ni la Promo de 4.55 U$s, había logrado atraer a comensales, nosotros, como muchos más, ahí esperando que salga nuestro pedido y peleando por una mesa.

No termine mi plato, Matias  lo hizo por mí. Nos levantamos ya era hora de arrancar, mi estadía en Cuenca terminaba. Me acerco al parrillero y le digo , “excelente lo suyo, felicitaciones ahí a una cuadra hay un payaso llorando”, el chileno, con su tonada me contesta “hace tiempo que está llllllllllorando”. Lo miro, me sonrío,  recuerdo donde  estoy, en una nación bolivariana,  y me brotan las palabras del Comandante  Chávez “hemos vencido al imperio” (de la hamburguesa)

Viste en algún lugar del mundo, los payasos de McDonald  lloran, no siempre tienen una sonrisa.

FJM 19-10-14

 

Fidel

La muerte de Fidel me hizo escarbar en una caja de fotos, llenas del pasado, más de 100 fotos de mi paso por la isla.  Cada una de ellas tiene una historia, al verlas,  inmediatamente  brotan  un monto de recuerdos. Que son estos?, sino la parte inmortal, atemporal de nuestra vida.

Con esos recuerdos prestados por las fotos, escribí  mis relatos anteriores, primero,  la experiencia del viaje hasta Cuba, después, mis primeras horas en la isla de Pinos.

Pero quedaron muchos guardados, que van saliendo de a poco. Recuerdo,  como buen curioso, lo primero que pregunte, cuando llegue a la Habana,  “fue donde vive Fidel, se lo puede ver?” La respuesta fue “si, todos los jueves por televisión”, pero donde vive?. Nadie sabía responder, formaba parte del mito de la revolución, del secreto, del misterio, “es que los gusanos y la CIA,  lo quieren asesinar”, era una de las respuesta más  común. Historias sobre los atentados, me contaron a miles; la imaginación  de mis interlocutores, superaba la Ian Fleming, el creador de James Bond, agente 007. A pesar de lo secreto que era la vida de Fidel, no perdía  la ilusión, “en algún momento lo vamos a poder ver, tiene que venir al Combinado”, me decía.

Así fue, nos informaron que Fidel iba venir a  ver la marcha de la obra. Todos los argentinos dijimos : “Es nuestra posibilidad”. “Si viene al combinado, seguros que habla con nosotros. Somos una muestra de  la  hermandad latinoamericana”

Comenzaron las indicaciones de cómo nos teníamos que comportar cuando venga Fidel, no movernos, no sacar fotos, no hablar, quietos como un poste. Hasta nos dijeron que había franco tiradores, por más que los busque,  nos lo vi. Todo formaba parte de esa novela, para consumo interno, que les hacían a los pobres cubanos. No tenían capacidad de discutir, de pensar, muchas veces ni de preguntar.

Manteníamos la esperanza de la audiencia, la hermandad latinoamericana no nos podía defraudar.

Nosotros,  al igual que cubanos, cumplimos las instrucciones. El no cumplirlas implicaba, tener conflictos  con el jefe del combinado. Ya tenía bastantes problemas  por la manera de transportar y almacenar los insumos, para sumar uno más. Las dos últimas perdidas habían sido, una Prensa, que pesaba unas seis toneladas, y un lío de caños de 6 pulgadas, ocho caños de 6, 40 mts. Al cabo de unas cuantas semanas aparecieron,  con un muestrario de cacas de paloma. Los habían bajado en otro puerto, para facilitar la descarga, y luego, se habían olvidado de subirlos.cuba-colony-007

Los caños no me preocupaban, había podido localizar unos caños soviéticos, pedí una grúa  y un camión y los tome prestados. El problema era la prensa, pero por suerte apareció, solo era cuestión de limpiarla.

Desde temprano nos decían, “ya vine”. “Ahorita”. Claro que el ahorita,  para los cubanos es una variable de tiempo  indefinida, puede ser de unos minutos, meses y hasta años. Siempre nos quedó la anécdota   cuando le preguntamos, a un muchacho que nos hacía de apoyo logístico, (cadete sin muchas ganas) la edad, “Ahorita veinte años” Ah, cuando los cumplís? “La semana que viene, 19 , y ahorita 20”.

articubaNueva Gerona, es una localidad pequeña, sin mucho que mostrar. Una plaza principal, donde estaba nuestro hotel, La Cubana, el hospital y el banco. Una calle principal con casas viejas con la galería  colonial clasica, donde había unos poco  negocios, la farmacia, un comedor “El cochinillo”, el gimnasio, con unos cuantos ring de boxeo, un tatami para judo, paralelas y otros aparatos para hacer gimnasia . Había que entretener a la gente. Por la noche estaba lleno, pase muchas  horas mirando entrenamientos box, de judo. Ahí sí, podía hablar con los parroquianos. Alguna vez se me ocurrió subirme al tatami para volver a mi viejo amor, el judo, pero enseguida lo descarte; sacudir al muñeco capitalista iba a ser una diversión. Todos tenían cinturones de color, yo nunca había pasado del blanco.

Al final de esa calle estaba la otra plaza, donde estaba el cine  y  Coppelia, una sucursal de la famosa heladería de Cuba. Muy buenos helados, además como era lo único que se podía comprar por “la Libre”, siempre estaba llena. Eso si los gustos, mucho no se podían elegir, había que optar por el “plato del día”, pero lo importante es que siempre había. Eso ya era mucho decir, en un país con tantas escaseces . Veíamos a muchos “compañeros”,  comprar los helados y ponerlos en potes plásticos, sin ningún tipo de aislación, seguro que  llegaban licuados a la casa. La heladera, a pesar del clima,  no era el artículo de hogar más común en sus casas. Muchas veces, al ver nuestra cara da admiración, nos daban explicaciones, “para los niños, para el desayuno, para la abuela”

La comitiva iba a recorrer toda recorrer toda esa calle, pasar por el hotel y tomar la diagonal para llegar al combinado. Cuando salimos del hotel rumbo al combinado,ya vimos el pueblo alborotado, los chicos  de la escuelas primarias, los pioneros, en las veredas formados. Hasta habían traído los  africanos de las escuelas granjas. El  pueblo estaba inquieto, excitado, ansioso, con muchas banderas cubanas flameando, esperando la visita de Fidel.

Las actividades en el combinado se habían parado, es más, no sé si ese día había empezado. Todos los operarios firmes , al borde de las calles interiores. Se parecía a una parada militar, Cuba tiene mucho de eso.

Nos reiteraron las órdenes, no fotos, no moverse, cuando llegue el comandante. Nosotros seguíamos esperando y confiando que la hermandad latinoamericana  nos iba a permitir conocerlo, hasta quizás sacarnos una foto. La espera se hizo larga.

Las calles internas del combinado eran como de una broza, un caolín muy fino, cuando llovía  un pastiche , con la seca  se transformaba en un talco banco que el viento los desparramaba sobre nuestras humanidades. El día que vino Fidel,  hacía  tiempo que no llovía.

Comenzaron los gritos avisando el arribo de la comitiva,  apareciócuba-colony-004 un grupo de jeeps verdes, los  UAZ, en uno de ellos venia Fidel. La comitiva entro por unos de los accesos al combinado, la zona de la planta de latas, una buena velocidad,  y salió raudamente por la de enfrente de nuestras oficinas. No se detuvo. Solo vimos una nube de polvo blanco, con un señor verde oliva, muy inflado, según nuestros confidentes, por el chaleco antibalas, que decía ser Fidel.

De la hermandad Latinoamérica solo nos quedó esta foto sacada de contrabando.

Cuba 2

 

Ni bien deje mi bolso en la habitación, mi compañero salió rumbo al aeropuerto. Quede en la Habana , solo, pero en el Riviera. Disfrute de la pileta, comencé a descubrir al ron y sus tragos, el verdadero Daiquirí, no esas porquerías que hacen hoy en las barras, el mojito, y muchos otros más. También el ron añejo “on the rocks”.

Pero a la mañana siguiente había que partir para Isla de Pinos, de nuevo el camino rumbo al aeropuerto. No se quien de los dos tenía más cosas que preguntar el taxista, o yo. Yo quería información de Cuba, y el de mi país. Nos conocía por las viejas películas argentinas, que hasta ese día,  se repetían en la Tv  Cubana.

La única vez que en nueve meses, me invitaron  a una reunión familiar en Cuba, tenía atrás mío una señora mayor, que me seguía a donde iba. En un momento me di vuelta y le pregunte “Necesita algo””no”- me respondió –  “simplemente escucharlo, habla como en las películas”.

El taxi volvió a ese bv. cubierto con laureles de jardín florecidos, de distintos colores, eso me indicaba que estaba próximo al aeropuerto. Me baje ,  me dirigí hacia el sector de Cabotaje, el ambiente ahí era totalmente al de internacionales. Lleno de gente, sin tensión, esperando los vuelos. Los  horarios bien gracias, por lo general tenían una demora de una hora, a veces más.

Me dan el bording pass,  me indican el avión. Inmediatamente me doy cuenta que era la versión soviética del Twin Otter, ala alta, no más de 20 pasajeros. Un avión para viajar en condiciones muy adversas, en especial zonas frías. Inmediatamente pensé “por favor que el calor del caribe le sienta bien”. Arriba de ese avión me di cuenta, que mi destino no era morir volando, pase las mil y una. Tormentas, pozos de aire, aterrizajes en emergencia, parada de motor en vuelo. Todavía la recuerdo, venia sentado del lado de la ventanilla,  veo que la hélice   de mi lado se para. Antes de poder ver si la otra funcionaba, el piloto se tira en picada, destraba la hélice, vuelve a arrancar, yo vuelo a respirar. Otro dia aterrizando en Nueva Gerona, mi compañero me habla,  no le contesto, sigo mirando por la ventanilla. Cuando el avión se detiene, me pregunta porque estaba tan tenso y no le contestaba. “es que la rueda del tren de aterrizaje, se había trabado y se estaba prendiendo fuego “.  El avión quedo tirado en la isla varios días, el mantenimiento era un problema serio, los repuestos no abundaban.

Tampoco  me puedo olvidar de ese viernes por la tarde, era el dia que todos queríamos abandonar la isla, para ir a la Habana, ahí podíamos darnos algunos lujos capitalistas. El pequeño “twin otter”, había sido remplazado por un IL de cuatro motores,  viejo, parecía un DC 4. Los soviéticos tenían la costumbre de copiar todo lo occidental, pero a veces no lo hacían tan bien.

Nos dejaron abajo, la excusa fue “Compañeros, hay otros compañeros que van a ver su familia”. No solo usan, sino  abusan, de la palabra compañero. El avión correteo por la pista y muy  de a poco, quizás con la ayuda de los pasajeros,  levanto vuelo. Cuando se perdía en el cielo rumbo a la Habana, nos dimos cuenta que los eucaliptos del final de la pista  les faltaba la copa. La pregunta fue, “Nos subimos en el próximo vuelo?”. Y mi  respuesta fue de ingeniero, “porque no !!! Ahora las copas están más bajas, nuestro coeficiente de seguridad es mayor”. Con mis viajes en avión en Cuba, podía escribir un libro.

Cuando baje del avión en Nueva Gerona, me estaba esperando un chófer del combinado, en un UAZ, jeep ruso, pintado de verde oliva, no los había de otro  color. Motor naftero, se lo sentía bramar cuando  se lo aceleraba, eran tiempos que el petróleo era provisto por la URRS. El recorrido hasta La Cubana, mi hotel y residencia por mis próximos 9 meses, fue corto. Pero al llegar, descubrí que mi alojamiento no estaba reservado. Donde iba dormir esa noche?

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Mi  destino fue “El Colony”;a unos 40 km de Nueva Gerona, gracias a este inconveniente lo descubrí, fue mi refugio muchos fines de semana.  Un hermoso hotel de los años  cincuenta, con un muelle viejo, precario, que se introducía en el mar. Hasta hoy,  cuando busco una imagen de paz, recuerdo es muelle.  Al otro día, todo se fue aclarando, mi pieza en la “Cubana”  estaba lista; los pocos minutos instalado. No tenía ventana, solo un aire. Mi ruego fue “que nunca falle”.

Salí a caminar por el pueblo, lo primero que me llamo la atención es que la gente se cruzaba mano cuando yo venía. Me evitaban, no quieran tomar contacto conmigo, era mal visto. Era el primer “cerdo capitalista” que veían,  no estaba bien  establecer lazos con ellos. Norma que rompió, aquel viejo moreno, pelado, que ante el aroma de un Pall Mall, sin filtro, le movió todos sus recuerdos, sucumbió, y me contó toda su vida por “un pitillo americano”.

También puede ver  en cada manzana, un CDR (Comité de Defensa de la Revolución),  si bien cumplían con una función social, control de las vacunas, si los chicos iban al colegio, y otros servicios sociales, el objetivo fundamental era ver si alguno en la manzana se le ocurría algo que pueda molestar al régimen.

Todas las noches salía a caminar,  recorría el pueblo de punta a punta, descubrí los templos de evangelistas, la iglesia católica cerrada, sin cura, la Habana solo mando uno para Semana Santa. Entrar a la iglesia era cosa de “gusanos”, solo algunas mujeres viejas se animaban a ingresar. Muchas  veces terminaba en el “Diamante”, así le llamaban a la cancha de béisbol, viendo algún partido, nunca pude entender ese juego.

A la semana de estar en Nueva Gerona, me llamo el jefe del combinado. Me conto por donde había caminado esa noche, con lujos de detalles. Ahí entendí para que estaban CDR, también el aviso  “te estamos controlando”.

Todas las mañanas antes de irme al Combinado, me cruzaba con “los Pioneros de la Revolución”, era los chicos de  la primaria. 01-panoletas-pioneros-foto-abelrojasParecían unos boys scuots, pero pantalón  rojo, camisa blanca y  pañuelo celeste  al cuello, los colores de la bandera cubana. El lema  en lugar de siempre listo, era “Seremos con el Che”. La formación desde política comenzaba del preescolar. A eso lo comprendía como parte del régimen, pero lo que no entendía,  era que los primeros 30 minutos clase consistía que los pioneros estén sentados en sus bancos quietos, con tareas mínimos, sin moverse. Mi pregunta  fue “pueden tenerlos quietos, y para qué?”, “Para que aprendan a obedecer”, “en todos las escuelas es así? “ “Sí.” Después entendí que el que saca los pies del plato, las pasa muy mal. Y si quiere pensar, termina en un balsa rumbo a Miami, que tampoco es la solución.

La isla tenía otra característica, más de 20 escuelas granjas, en todos ellas  se producirían las toronjas-pomelos- que iban abastecer el Combinado, la planta que nosotros teníamos que armar. Destino final de los jugos  ;  Alemania Oriental, por la “internacional socialista” había que darles jugos a los alemanes para que no salten el muro. La mayoría de estas escuelas estaban habitadas por africanos, era la época de la penetración  de Cuba en ese continente. Pocas  veces los traían hasta el pueblo, pero cuando aparecían eran patotas. Ahí comencé a conocer y a distinguir todos los tipos de morenos, angoleños, etíopes, congoleños  y muchos otros países africanos abastecían las mismas. A pesar de mis pedidos  nunca me llevaron a conocer una, siempre las vi de afuera, desde la ruta. Nunca me lo negaron, la respuesta fue lo vamos a programar. Una manera de decir que no. Muchas cosas en  Cuba, no se querían mostrar, o no se podían, era parte de una mística, de mantener un secreto, de vender que todo el mundo, el que quería saber algo de ellos para atacarlos.

En eso años, a pesar de tener una actividad turística incipiente, a la cual le querían dar empuje, cuando  pedí un mapa de la Habana, me miraron con cara que sea de la CIA.  Recién pude ver  la distribución de la Habana y de la Isla de Pinos, hace unos años gracias al agente “Google Earth”.

Poco a poco me fui internando en la Isla de Pinos,  al año siguiente paso a llamarse la isla de la Juventud, fueron nueves meses que pase en la isla, una hermosa experiencia, con los años la extraño.  A esa edad, descubrir otra forma de vida, fue algo excitante, y con la sabiduría que dan los años, hoy  la valoro más. Claro,  tenía una gran ventaja sobre los cubanos, sabía que el aeropuerto Jose Martí era una puerta  de salida abierta para mí.

Buceo

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Era un sábado, un  frio sábado de agosto, salía de almorzar de la casa de mi madre, hace más de tres años, cuando  encontré un volante sobre el  curso de buceo en Regatas.

Para los que crecimos  con la TV blanco y negro, nos han quedado grabadas en nuestra memoria muchas de las series de esa época , Bonanza, el Zorro, Dallas, el Fugitivo, el Santo, entre otras ;  de mi parte siempre soñé con el “Investigador Submarino”. Cuando en la pantalla  de la tele salía “Sea Hunt”, y Mike Nelson  aparecía; mi mente comenzaba a volar por las profundidades del mar, no sé si veía la serie, o soñaba y me transformaba en protagonista de la misma.

Todo eso quedo en mis sueños de niño, olvidado, hasta que encontré ese volante , “porque no? “ me pregunte,  y comenzó una de las experiencias que  cambio mi  vida.

Empezó en la pileta  de Regatas, siguió en la cuba, en la Cantera El Terrible, Bombihnas, Ayangue , Porto Galihnas, las Grutas, Koh Tao, Mancora , los Esteros del Ibera y ya estoy soñando  con el próximo lugar a sumergirme.

Muchos de mis amigos me preguntan el porqué, no lo sé explicar, o tengo muchas explicaciones. Desde, allá abajo con llegan los acreedores, ni los reclamos de mi ex, hasta que en  lo profundo uno se siente cómodo, tranquilo, será que es volver al ambiente acuoso del vientre materno ?.

He formado parte de distintos grupos  buceadores, pero todos parecen cortados por la misma tijera, con muchos de ellos no nos entendíamos en la superficie, hablábamos distintos idiomas, pero cuando nos sumergíamos éramos como viejos amigos. Nos cuidamos, nos protegiamos compartiamos cada metro.

Creí importante contarles  algunas experiencias como buceador, espero no cansarlos, pero entiéndanme cuando yo escribo, vuelvo a vivirnos, es esa una de las razones por la cual escribo, las otras es para que  cuando Agustina y Pedro sean grandes , y  vean al abuelo en una foto o sentado sin hablar en un rincón de la mesa sepan que vivió la vida.

Rumbo a los Esteros del Ibera 25-09-2016

Eran las 4:30 del sábado 24 de septiembre  cuando llegamos al cruce del 123,  con el camino  que nos llevaba al Dorado, una noche cerrada, encapotada,  a pesar de ser luna llena. Hacia cinco horas que habíamos salido de Santa fe.  Un  viento fuerte y frío que nos daba una idea de lo que iba a venir. Habíamos quedado con  Marcelo, encontrarnos a las 7 am, en el cruce. Todavía nos faltaba 60 Km para llegar a la estancia. Lucia insistía en recorrer esos Km de la mano de la tecnología, después descubrimos que su intento  sobre tenía un deseo, una cama. Nos comunicamos con el, recién salía de Corrientes capital,  nos aconsejó esperarlos.

Acomodamos en auto en el cruce, le avisamos al puesto de policía que nos quedábamos  a esperar nuestros compañeros y dormitamos.

Eran las 7 en punto cuando llegaron,  arrancamos en caravana. Después de recorrer  los 60 Km, dentro del monte,  y abrir unas cuantas tranqueras llegamos a el  “Dorado”. Un puesto de la estancia transformado en un petit hotel, modesto,  pero con todas las comodidades. Hasta WIFI, gracias a una alta antena que lo comunica con el sistema de internet para las escuelas rurales que tiene la provincia de Corrientes.

El puesto esta justo en la salida del estero de Ibera, un  extenso humedal  ubicado en el centro de la provincia de Ctes,  con una superficie de hasta 25000 Km2, más grande que países   como Israel, Jamaica , Salvador y muchos otros más. 25000 Km2 donde no vine un humano, donde todo es naturaleza, en ese hábitat  conviven   yacarés, carpinchos, jaguaretés, ciervos de los pantanos, garzas y miles de pájaros.

Justo enfrente de puesto, termina la Laguna de Itatí, y nace el rio Corriente que desagua todos los esteros.  Hoy lo invadimos los 8 buzos, sino es un sitio reservados para los pescadores de mosca con mosca, pero con mucha mosca (en lunfardo dinero), es la temporada baja y no hay pescadores, por eso estamos nosotros . La temporada baja coincide con los meses de agosto y septiembre, meses donde pueden días  ser muy fríos o  cálidos. Hoy nos tocó la primera opción.

El  fondo del río  es de arena y piedra, lo que le da una excelente visibilidad. Su nombre no viene de la provincia, sino la velocidad con que corre.

Ni bien terminamos de desayunar, nos fuimos poniendo nuestros trajes de neoprene, la mano venia tan dura que JC hizo una de las suyas para levantarnos el ánimo. Entre risas  y tiritar de los dientes, caminado entre las ovejas, nos fuimos acercando al muelle.

La temperatura es baja, menos de 15 grados, pero lo que mataba eran las ráfagas de viento de más de 30km. A pesar de eso, con Juan Cruz fuimos los primeros en tirarnos al agua, estaba  caliente, creo que simplemente porque no había viento.

Lo primero  que sentimos , es agua dulce boca,  sin sal, sin esa sal que te agarra los dientes, sobre todos en los mares cálidos,  y el  cambio  del azul  por un color amarillento, pero con buena visibilidad.

Ni bien nos sumergimos salimos disparatados por la corriente, es como ver una película, con la diferencia de los que nos movemos somos nosotros, fueron  como 45 minutos sumergidos, nos recogieron con el bote unos cinco  kilómetros más adelante. Lo bravo vino cuando salimos, el viento no había amainado, para completarlo empezó  a  llover. A Nacho lo sacamos blanco del agua, Lucia tiritaba, Valentina , con sus 15 años, resistía, los otros compañeros no abrían  la boca para no ser maricones. La comida en el quincho, no logro reponer nuestra energía. Solo dos queríamos hacer la segunda inmersión.

Cuando volvíamos hacia la estancia, Marcelo nos quería conformar, adelantándonos   el pronóstico del tiempo para la mañana del domingo.  Un buen chocolate para calentarnos y a dormir una siesta. Los  calefactores a full. Al despertar  nos esperaban unos “chipas”, después la cena ;  fue un cordero a la estaca  acompañado por un buen vino. Con solo eso se hubiese justificado el viaje.

Caí desnucado, era las 6:30 cuando me desperté, estaba amaneciendo, con sol y ausencia de viento. Iba ser el  dia del pronóstico de Marcelo.

Desayunamos  y como  a las 10 ya estábamos en bote, rumbo al rio. El sol brillaba, a las nubes se la había llevado el viento,  desde la cubierta de la lancha se alcanzaba a ver el fondo y algunos de sus habitantes.

De nuevo fuimos los dos primeros con Juan Cruz, hoy el agua estaba  más fría, menos de 18 indicaba la computadora, me costó calentar el traje y regularizar la respiración. Pero cuando nos sumergimos todo cambio, habían prendido la luz, cruzamos cardúmenes de sábalo, cachorros de surubí de más de un metro en los pozos, rayas en el piso, viejas del agua, palometas  y el tigre de los ríos, el dorado, por montones.

Cuando emergimos, miramos la costa por un lado los carpinchos y del otro los yacarés acostados en la playa  tomando sol. Los saludamos y nos quedamos flotando en el medio del rio hasta que la lancha nos venga a buscar, por las dudas.

A 550 km de mi ciudad

26 de noviembre

 

Sábado 26 de noviembre de 2016,  me desperté temprano, una hora casi impúdica para levantarse, antes de la 6 Am. En vez de dejar mi celular sobre la mesa, en venganza a decirme que era tan temprano; me puse mirar las noticias.  Un portal me dice que  Fidel había muerto. Enseguida lo confirmé en las páginas de los diarios más importantes. Lo que fue una noticia para muchos, para mí fue  un volver a los años 80, casi cuarenta años para atrás.

Cuba en ese momento, era otra, todavía era parte de los soviets, ese mundo que después exploto en mil pedazos. Estaba ahí, porque Don Gelbart -Ministro de Economía de Perón-, que había hecho una venta de productos industriales a Cuba. Para mí, con mis veinte siete años, era toda una aventura, ir a abrir cajones a  Cuba, tratar de encontrar, ordenar y organizar todos los insumos que se tenían que transformar en el “Combinado Cítrico de Isla de Pinos”.

Todo  empezó en Ezeiza  en un avión de Braniff, la empresa de los aviones de colores, que me   llevo hasta Lima. Me encontré con una ciudad tomada, barricadas, callbraniffes cortadas al mejor estilo del Cordobazo. Estaban en la segunda fase del Proceso Revolucionario  de la Fuerzas Armadas, por lo se  veía,  venia para la mierda.   Tenía que hacer noche, al otro dia me esperaba la otra etapa, la más intrigante, en  un avión de Aeroflot. Mi refugio de esa noche fue el Sheraton, un hermoso hotel, con una pésima cama, me costó dormirme. Creo que más por la  ansiedad que producía este desafío,  que por incomodidad de la cama. En esa época no existía Tripavisor para quejarse.

El viaje de vuelta  al aeropuerto  fue más rápido,  un par de retenes, me recordaron  las barricadas y las hogueras de la noche anterior.

Busque el mostrador de Aeroflot, todavía esta con escritura latina. A partir de ahí lo vería escrito en alfabeto Cirílico. Consecuencia  eso, comenzamos a llamarlos en nuestra jerga como “aeropopo”. Había llegado a Perú producto de la política de Velazco Alvarado de abrirse al mundo oriental. El vuelo se anunciaba Lima-Habana- Rabat- Moscú. Había empezado a volar unos años antes desde Santiago de Chile, pero con la caída de Allende se había cancelado esa escala.

Cuando me senté en la butaca de IL-62 (Ilyushin) empecé a ver las diferencias con el Boeing 707 que me había llevado hasta Lima. Todo que en aquel era de plástico, acá era de aluminio o acero, lo note cuando quiso despegar.  Lo hizo en los últimos metros de la pista. Creo que de mi asiento,  yo también hice fuerza para que el despegue sea exitoso.

Las estilizadas azafatas de Braniff,  con sus coloridos uniformes, se habían transformado en solidos pilares, que cualquier equipo de rugby desearía tenerlas en su  primera línea, vistiendo un uniforme militar. Además, como era época que se permitía fumar en los aviones, el ambiente estaba impregnado con  ese olor de tabaco ruso, que me iba acompañar en los próximos meses. Por suerte, tapaba  parcialmente,  el hedor, que despedían los pasajeros del bloque soviético.  Mantener unas palabras con ellas era difícil, nada de castellano, y cuando les hablaba en inglés, no me respondían, no insistí, pensé que eran directivas del Kremlin.

Cuando aterrizamos en el aeropuerto de la Habana,  el Jose Maerop-martiartí, lo encontré vacío, solo mostradores de unas pocas compañías. Eran épocas de bloqueo, en serio.  Iberia, con una frecuencia  semanal, Aeroméxico, Aeroflot y Cubana eran las únicas que volaban a Cuba.

Pasar los controles de migración  y aduaneros, no era sencillo. Comencé a sentir que estaba controlado. Todo lo que había dentro de mi equipaje, merecía una pregunta.

Ante una pregunta de uno de los encargados de porque venía a Cuba, le respondí ” por CC”. Inmediatamente se me fueron abriendo las puertas y salteando controles que los demás pasajeros estaban haciendo. Pero todo eso se vio interrumpido  cuando un burócrata me volvió a preguntar CC??, si y yo muy suelto de cuerpo  le dije .”Colaboración Económica”, la respuesta fue aquella cola. La misma que había abandonado  minutos antes por sus  indicaciones, pero un poco más atrás , cuando mi controlador interpreto mi “CC”,  como Comité Central de Partido Comunista. Ahí empecé a darme cuenta de la influencia de partido en la vida de Cuba.

El camino de ida hasta el hotel, me fue poniendo en onda de los que  iba a ver en los próximos meses, ni un cartel de publicidad, todas loas a la revolución y a la comunidad socialista internacional. Antes de llegar al hotel, el vehículo que me llevaba, como manera de atención, paso por la Plaza de la Revolución, el monumento a Jose Martin y al fondo el ministerio de Industrias donde tenía su despacho el Che Guevara. Su figura se resaltaba en todo el frente de del edificio, mi chofer empezó a comentarme sobre la místimonuca de la revolución. “Él trabajaba  hasta muy tarde, podíamos ver la luz de su oficina. Ahora en su honor por haber dado su vida por la revolución  queda prendida toda la noche”. De cualquier manera no le fue bien por su gestión, los resultados de la zafra, principal exportación de  Cuba, y otros emprendimientos industriales fueron pésimos. Fidel le dio otros destinos para continuar la revolución, primero África y luego Bolivia. Era un experto de sacarse gente de encima, sino pregunten por Camilo Cienfuegos. Cuando se opuso al giro de los Castro  hacia la Unión Soviética, su avión se perdió en el mar.

El compañero que iba a relevar, me estaba esperando en el Riviera, creo que era el mejor hotel en ese momento. Cuando me registro, veo sobre el mostrador, dos periódicos Granma y Juventud Rebelde, los miro,   no diferían de los panfletos que repartían Tupac o los amigos del PC en la facultad.  No me iba informar de mucho con ellos. Cuando abríamos los cajones, nos encontrábamos que ciertos insumos estaban envueltos en papel de diario de mi país,  desaparecían inmediatamente. Ahí  confirme la necesidad,  que tenían de saber,  por lo menos,  algo de lo que pasaba en el mundo.

Antes de partir para la isla de Pinos, tuve tiempo de caminar por el Vedado, Un barrio que debe haber sido de los mejores de la Habana, de  la clase más pudiente, los primeros que abandonaron la isla. Las casas que quedaron sin dueño,  muchas fueron asignadas por el estado a embajadas, otras “intrusadas”, a veces por varias familias, las  gallinas y los cerdos eran los animalitos del jardín, había que subsistir.  Comencé a ver las dos realidades.

También empecé a escuchar las dos versiones de la vida en Cuba, a veces de la misma persona. Una cuando estaban frente a  cubanos y otra cuando estamos solos. Había como mínimo un dejo de tristeza en sus palabras, por la situación. Tal era  grado de aislación   con el mundo, que  les hacía muchas veces suponer que todo lo de afuera era mejor.

Antes de partir  de la Habana, conocí a un porteño de una firma “Dosicenter”, que me vio tiernito,  inexperto,  como buen porteño “piola”, “canchero”,  me introdujo en la otra Cuba, la clandestina, la del dólar paralelo. Me dio una gran mano,  en  optimizar mis recursos. Toda la dotación de Meitar, uso sus servicios en los años siguientes. Todavía recuerdos las palabras de Héctor, el taxista, nuestro “arbolito”, “Viste las películas de los gánster,  acá es igual, todo se consigue con dólares. Te creías que era distinto?”

La mañana siguiente partí para Isla de Pinos, ahí estaba mi trabajo.

Nueve meses no se pueden resumir  en unas pocas hojas, me quedan muchas historias en mi mente, que tratare de recordar para poder seguir contándoles mi experiencia.

Escribir sobre esos meses vividos en Cuba, me va permitir volver a vivirlos. Como me hubiese gustado tener la experiencia que dan los años en ese momento. Lo que hubiese disfrutado la estadía, si hoy solo con los recuerdos me siento feliz.

Los personajes

Uno cuando viaja siempre  se encuentra  “personajes”, son personas raras, distintas,   muy interesantes. Cuando se  lo hace solo, nuestra capacidad de observación se incrementa,  y no se nos escapa ningún detalle.  Lo de Doha ,solo fue una anticipo de lo que venía, el ingreso al mundo y la cultura musulmán,  que hoy  está en las primeras planas.

En Tailandia todo fue más light, son una minoría.  Pero en  Malasia es distinto, ahí la mayoría son musulmanes, y sobre todo, están el poder. Las mujeres con burda, completamente tapadas con esos paños de color negro, con solo la posibilidad de verles los ojos. Les aclaro, quizás por el hecho que no se podía ver otra cosa, fueron los mejores ojos que vi en mi vida. Negros, profundos, de cualquier manera mis mirada_20151201_230629s eran muy cuidadosas, no vaya a  ser que despierte la ira de Alá. Pero esa mezcla de burda, en la mujer, y el hombre en bermudas, sandalias y una remera polo  Ralph Lauren, no sé hasta cuando se podrá mantener. Todos dicen que las “turcas” son bravas.

En los shopping  de Kuala Lumpur, pude confirmar la sospecha que me había surgido en el free shop de Doha, la existencia de muchos locales de carteras para mujeres, y a que precios!!. Parece que Ala se olvidó ,de poner en el Corán,  las especificaciones de las bolsas que podían llevar las damas . En el siglo VII d.C, no estaba Luois Vuitton, las mujeres agradecidas, pero mucho más Dior, Viutton , Angoli di Petrio,  por nombrar algunos, que mercado les dejo!!! .  En el free shop de Doha, vi carteras de 4000 dólares, no me cabe duda que debía haber más caras,  mi consulta fue sobre una que yo consideraba   estándar, ante un pedido de mi hija, vía whatsapp, “ Pa, necesito una cartera”

Pero mi mayor sorpresa con los mahometanos, la tuve en un barco volviendo de las islas Phi  Phi. Estábamos en cubierta superior, yo arrinconado para que el sol no me destruya, junto a mi, con un par de europeos orientales, tratando de hidratarse  con la cerveza local, y recibiendo las caricias interesadas de una interesante tailandesa. ,  pero también interesada tailandesa. Es muy común ver parejas de mixtas, por lo general hombre occidental  con mujer oriental, también hombre occidental con hombre oriental.1566

La categoría de “interesante” la desarrolle, dado que no existe ninguna en la categoría  de minón occidental, sus accidentes geográficos son mucho menores de los que estamos acostumbrados  a ver por nuestras calles. El sol nos partía a todos, en esos momentos aparece una señorita con burda negro, el más tradicional de todos, por los pies pude ver que era de raza negra, se acerca a su compañero, también de la misma raza, pero en bermudas, remera y ojotas, le pide la mochila, veo que de su interior saca un libro. Mi recorrida por la librerías, me dice que ha ese libro lo conozco. No salgo de mi asombro cuando lo puedo reconocer “Las mil sombras de Grey”.  Que dirá el Corán de esta imprudencia?.

Dejemos a los mahometanos  tranquilos, porque también los budistas tienen lo  suyo.  Mi primera sorpresa fue ver a un monje de avanzada edad en el subte mandando un mensaje de texto,  ni que les cuento cuando ingrese a un convento y vi una serie de DSCN08novicios todos con Smartphone,   mensajeándose. Estuve tentado de preguntarle si me podían dar el número de Buda, pero no creo que hubiesen entendido mi humor.

Pero la mayor muestra de la influencia en los monjes de la cultura
occidental; fue en el aeropuerto de Bangkok. Estaba recorriendo los kioscos de pre embarque, tratando de llevarme los últimos recuerdos,  y me encontré un señor mayor vestido de monje con una túnica de  color bordo. Vi túnicas  blancas, las clásicas naranjas y bordo, pero a pesar de mis consultas, in situs y a don Google, no   puede saber  la razón de los colores.

Cuando me acerque  a la caja  para  pagar unos llaveros que traía de recuerdo, a mi lado, el monje , con un bolso de cuero, tipo cartera. Mi primera sorpresa  fue encontrándomelo comprando souvenirs, debe haber visto mi cara asombrada,  y  me sonrió. Le cedí mi lugar , para el pase primero;  y al momento de pagar saco una Master Card Platiun de HSBC. Me quede duro, nunca me lo hubiese imaginado. Me surgió una duda  el Papa tendrá VISA??

Pero no todos los personajes  que encontré en mi viaje han sido orientales , hubo  muchos occidentales, dignos de ser estudiados . Un argentino  K, que se informaba en página 12, el resultado de las elecciones.  Les aclaro que llegue a Bangkok el dia del ballotage. Una rusa, a la cual no la vi hacer otra cosa , que comer todo el dia y vomitar noche.  También los encontré a Lucas y Lumina, dos argentinos recorriendo el mundo, a los cuales los sigo acompañando a través de sus crónicas. O mejor dicho ellos me llevan a los lugares que quizás nunca pueda ir.

Pero de todos los occidentales me quedo con Luis, Luis de Menorca , como lo bautice, por su origen . Entre cerveza y cerveza , me contó las razones que lo traían al sudeste asiático.menorca Estaba entusiasmado , eufórico, con el éxito que había tenido en LINE, “me responden  varias mujeres a la vez . En España con esta caripela, ni una”. Se ve que el pobre Luis estaba desesperado por eyacular. Trate de explicarle, que el efecto de los llamados eran los euros que tenía en su bolsillo, pero el hombre no quiso escucharme. Se pasaba todo el día chateando con sus posibles conquistas. Al final quien  era yo para quitarle su ilusión de sentirse  por unos días  Robert Redford.  Todo durará, mientras alcancen los euros o  el límite de la tarjeta.

Ya de vuelta en mi país  recibí esta foto vía whatsapp, se había formado una pareja.

 

 

 

Las Petronas

 

Cuando baje del  Skytrain,  me sumergí en las calles de Kuala Lumpur, volví a sentir ese “ Dónde estoy???”  La estación Burit Bistang estaba elevada, su salida a nivel me depositó  en una esquina, más que en una esquina en una multi  esquina, era como una rosa de los vientos con calles que llegaban de todos los lados.  Después me di cuenta que estaba en el centro del Barrio Hindú, lo que sale en las películas, era poco, todo bullicioDSCN0998 desorden, mugre, gente en la calle comiendo, señores en la calle cocinando, solo faltaba la vaca sagrada.  Pregunte  en inglés, de cómo llegar al Hostel,  la respuesta, no sé en qué idioma o dialecto, no me aclaro el panorama.

Muestro mi  hoja A4 con la dirección, pero lo único que logro, gente que me mueva la cabeza, sin darme ninguna orientación. Ya eran casi la 8 pm, llegar al Hostel parecía  ser una misión imposible. Así que a poner la cabeza. Taxi, le mostré la dirección,  antes de verla me disparo 30 R, mi “too mach” it¨s very expensive, is near”, no causaron efecto. Estaba en una situación desventajosa , bolso y mochila, de noche, y con un montón de caras obscuras a mí alrededor.  Asentí,  sabía que me estaba vacunando. Lo confirme cuando vi que buscaba la dirección del Hostel  en  su GPS,  estaba ahí cerca, pero me dio unas cuantas  vueltas, veía la lucecita de nuestro posicionador como giraba alrededor  del lugar indicado – Gajes del oficio me  dije, no siempre se puede ganar.

Al final llegue al Paloma Inn, estaba en una cortada, una parte vieja de la ciudad, enclavada dentro del sector nuevo, no creo que aguante mucho más.

Me recibió una china muy simpática, un malayo me acerco una botella, mejor dicho una ampolla de agua. Señal que el agua no se puede  usar ni para lavar los dientes. Tercer piso sin ascensor, ahí confirme que el ángulo de inclinación de la escalera superaba  lo máximo  aconsejado en los manuales de arquitectura,  casi rondando los 50 grados; además para reducir espacio,  los escalones eran para zapatos 36. El acenso no fue fácil.

Cuando llegue a la habitación, me di cuenta que  no había  toalla, no iba bajar. (Se pagaba aparte 25 centavos de dólar, antes de retirarla, después me entere) Igual me metí en la ducha, estaba todo pegoteado,  después mojado, prendí el ventilador, y desparrame sobre la cama. Les recuerdos me llevaron a una noche cálida en Roque Sáenz Peña (Chaco), donde había sufrido uno de los calores más intensos de mi vida. De un momento para otro  el aire acondicionado comenzó a funcional, cosa de mandinga,  o la buena voluntad de la china  para que no me deshidrate, pensé. Pero no era así, a una hora el aire se prende solo y a las 8 am se apaga. De dia hay que aguantar el calor de Kuala.

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Recuperado salí a conocerla, cuando llegue a la puerta levante mi vista hacia los cuatros puntos cardinales, buscaba  las torres Petronas,  entre una montón de rascacielos aparecieron, en todo su esplendor. Fue una sensación indescriptible, una  mezcla de conocido, con lo desconocido, una  ansiedad por tocaras. Fue  como ver volver un viejo amor, nunca  había estado, pero las había  visto, soñado, caminado entre sus entrañas  de la mano Zeta Jones  y Sean Conery. Recordé los comentarios  de una gallega, cuando hacíamos un city tour por Nueva York, “Nunca estuve, pero conozco todo, es como estar en una película”.  Toda esa noche me acompañaron,  en cada esquina levantaba mi vista, buscándoles sacar un nuevo secreto.

 

 

 

 

 

Todo tiene que ver con todo

 

bariloche

Ayer me llego esta foto de mano de un  compañero de colegio. En ese momento recordé  lo que había escrito de mi primer viaje a Bariloche, cuando una amiga me planteaba los temores  por el viaje de fin de curso de su hijo.

Se me ocurrió la idea de incorporarlo en este blog, quizás por el dicho “de todo tiene que ver con todo” tan usado en estos últimos años en nuestro país.

Han pasado casi 50 años  de esa experiencia, pero hoy todavía sigue viva, en unos de mis relatos afirmo “los viajes se viven tres veces, cuando se planean, cuando se  hacen y cuando se recuerdan”.

Más adelante, digo “La  tercera etapa es la que más dura, pasaran los años, yo seguiré  hablando  y soñando con mi viaje al sudeste asiático” miren si no será cierto que todavía  estoy disfrutando de aquel viaje a Bariloche.

Bedford querido.

Cuando vi en tu face los cometarios  del viaje a Nacho a Bariloche, volvieron a mi recuerdo un viaje  mío al Sur.  Escribo del lugar de ese chico  14 años, que vivió una  aventura. Estoy seguro que hoy ,los padres modernos se la negarían. Es importante,  por más temores que tengamos, dejarlos vivir, sin expresar nuestros miedos, ya sea a viva vos o en Facebook!!!

Era una noche de enero, sino me equivoco la noche de reyes. Ese día partíamos a Bariloche. Quizás una de las cosas que me atrajo más del Colegio, fueron los campamentos. Todavía recuerdo cuando con menos de diez años, fui a visitar  un primo en la Pampa de Achala. Ahí estaban pescando truchas con los guardapolvos, que mejor uso podían darle!!

Pero volvamos a la partida, iba ser como a las 9 de la noche,  pero ya eran las 10 y el ómnibus  no aparecía. Nosotros  ansiosos por comenzar nuestra aventura,  nuestros padres nerviosos. Los  bolsos  y demás bártulos del campamento, amontonados en una de los patios internos del  colegio, el que tenía el portón grande por donde entraban todos los insumos del colegio. Nosotros esperando la llegada del bus, que no aparecía.

En un momento vimos que llegaba el Bedford liviano, el que nos llevaba a Piquete, la quinta del colegio, y  estaciono.  El  Hermano Ambruso dijo:  “Ahí esta nuestro transporte , no podemos perder el tren . Nos falló el colectivo”. Todos nosotros enloquecidos, las orden fue sacar todos los abrigos. Los bultos al centro,  nos fuimos amontonando en los asientos  ubicados en los laterales de la caja. Una nueva aventura se había sumado, en camión hasta Buenos Aires. No eran tiempos de autopistas,  así que nos esperaban unas cuantas horas de viaje.

Nuestros padres callados, solo recuerdo protestar a la madre de Fredy, el más grandote de todo. Tan grande era, que le llamamos el Yeti. El hijo la fulmino con la mirada,  los otros treinta, todos muchos más  chicos , miramos de reojo a nuestros padres para condicionarlos que no abrieran la boca. Después las miradas de todos fueron a la madre de Fredy, quedo tan en ridículo que se calló.

Así comenzó mi primer viaje  a Bariloche, después de 10 horas estábamos en Sarandí 41, desayunando.   Nadie se murió, todos tuvimos frio, nos acurrucamos uno sobre el otro, pero fue mi mejor viaje a Buenos Aires, hasta el día de hoy sueño con el Bedford. A las 14 nos dejó en Constitución, éramos los únicos que llegábamos en camión!! Como nos envidiaban!!! Pero esa es otra historia . Que otro día te contare .

Constitución

El llegar a  Constitución, fue algo impactante;  tantos trenes  juntos, plataformas, gente que transitaba por ella.  Años más  tarde me di cuenta que eso era anormal, que estábamos en un día feriado.  Lo alto del hall,  nos hizo sentir más chiquitos, pero éramos como unos comandos dispuestos a todo, respondiendo a un solo mando Ambruso.

En la puerta nos dio las instrucciones “A la derecha, hasta que encuentren la puerta plegadiza, ahí esperen, cuando la  abran  carguen sus bultos  y correr nuestro vagón es el XXXX,  tomen todos los asientos que puedan”. Ahí comenzamos a conocer a ese cura que por más de tener años en la compañía, no había perdido las mañas de porteño.

El camión partió con los otros abastecimientos para depositarlos en el vagón  de carga. Tan era nuestra inquietud para llegar al tren,   que no recuerdo si saludamos a nuestro chofer.

En un momento sonó una campana,   poco a poco  se fue abriendo la puerta. A nuestro lado dos formaciones de boy scouts, con bandera , banda, y un grandote  disfrazado de chico los comandaba. Nosotros una  banda, pero cumplidores, ni bien las puertas se abrieron salimos corriendo, atrás quedaron las formaciones de boys scouts, no comprendían como podía existir ese malón.

Llegamos al vagón, un viejo vagón de madera, tratamos de distribuir nuestros bultos  ocupando la máxima superficie , esperando la llegada de Ambruso para nos permita defender esa cabeza de playa.

Poco  a poco nos  fuimos preparando para nuestra travesía, más o menos unas 36 horas . Cuando el tren arranco todos sentimos una profunda emoción, nos pegamos a las ventanas viendo ese mundo desconocido que era el Gran Buenos Aires, para muchos fue la primera vez que sentimos el  olor del  Riachuelo, pasamos las estaciones Avellaneda, Temperley, Haedo, hasta que el tren se  internó  en la provincia de Buenos Aires. Poco a poco  nos fue llegando la noche,  las estaciones se fueron espaciando. Era hora de ponerse a dormir. El vagón se transformó en un gran dormitorio. Cada uno fue buscando su lugar , debajo de los asientos en los pasillos, sobre los asientos, estábamos estrenando nuestras bolsas de dormir.

La mía era rosada, llamaba la atención. Era una época que todavía los chinos no habían entrado en el mercado del camping. Me la había hecho mi madre, las plumas en vez de duvet, era de  gallinas que había conseguí en el Mercado Norte, eso si las había clasificado para que se parezcan a más  suaves de los gansos. La  bolsa nos acompañó  a mí y a mis hijos por nuestros campamentos hasta que su altura los dejos  afuera. Mi  vieja no calculo que íbamos a crecer y que nos iba ser útil tanto tiempo.

A las seis de la madrugada llegamos a  Bahía Blanca, anunciaron que paraba media hora,  lo aprovechamos para  salir corriendo a estirar las piernas, descargar  nuestra energía, y si nos sobraba tiempo desayunar.

El tren siguió su curso la velocidad era lenta pero continua, Carmen de Patagones y después cruzamos el Rio Negro, por un puente donde se mezclaban los autos  con el tren. Todo era novedoso. Viedma,  después la meseta patagonica, horas y horas viendo el mismo paisaje. El tren casi a paso de hombre, cuando comenzó la trepada.  Llegar a Ing. Jacobacci, fue lo único distinto que encontramos . De ahí partía el tren que iba Esquel, “la trochita”, un tren de juguete, un asiento de dos  de un lado y para uno solo del otro, en el medio una salamandra. La  máquina a vapor. Nos quedamos jugando en los vagones hasta que el pito de nuestro tren anunciaba su partida. Bariloche  estaba  mas cerca sobre medio día llegaríamos. Solo con unas pocas horas de retraso.

Así fue llegamos a Bariloche, la primera sorpresa , fue que cuando nos bajamos todavía  seguía la meseta patagonica , el Nahuel  se veía al fondo y lo lejos . El día estaba soleado, pero con  una fuerte brisa que nos hizo colocar a todos las camperas. Fuimos bajando nuestros  bártulos y concentrándonos para nuestra  partida a Mascardi.  Ahí no nos esperaba el Bedford, sino un Chevrolet , un poco más destartalado , sin asientos  pero con una caja más grande  , para hacer los últimos kilómetros hasta la cabaña.

“Muchachos hay que ir a buscar  nuestros víveres  al vagón de carga. Los más grandes  vengan conmigo, los otros a cuidar los bultos”, fue la orden de Ambruso. Nos fuimos acercando al vagón de carga, donde los Boy scouts también  habían puestos todos sus enseres . Poco a poco vimos como perdían su prestancia, todas sus mochilas y carpas llenas de dulce de leche, l, ya no tenían reparos, las puteadas   hacia los dueños del dulce, llovían. A los tachos  los habían puestos boca abajo.  Cada vez que entraban,  mas se ensuciaban, mirábamos a Ambruso,  él nos respondía una sonrisa cómplice , que nos calláramos la boca.

Cuando los boy scouts se fueron entramos a buscar nuestras pertenecías, entre las cuales estaban los tachos  de 20 kg de dulce de leche de la Martona, de chapa, que el changa había puesto boca  abajo. Nuestra preocupación era muy distinta a los de ellos, cuanto había quedado de dulce?. Por suerte verificamos que solo era unos  de tachos ,  había quedado bastante dentro de ellos y que el ímpetu de los boy scouts para sacar sus bártulos  había hecho el mayor desastre.

Poco a poco  fuimos cargando las cosas en el camión,  es más  de uno de los   efluvios de  dulce de leche que quedo  en nuestra  manos , lógicamente , después pasaron  por nuestras bocas. Pero ahí no terminaron nuestras sorpresas, cuando vimos que el  “Gioto“ cargaba solo la caja donde estaba el motor fuera de borda, empezamos a respetarlo.

Lo demás fue un viaje en la caja del camión, peleándonos por tratar de ver por la cabina del camión. Después de pasar el Alto,  llegaron  los bosques  esperados,   nos fuimos introduciendo  en el lago Gutiérrez, eso era si era lo que habíamos soñado. En pocos minutos más estaríamos en Mascardi.